Lugar de encuentro para quienes han estado y quienes disfrutarán su estadía en Magonia
domingo, 16 de noviembre de 2008
Nuestro equipo de seguridad
Aquí vemos a la encargada de la seguridad de los visitantes a Magonia, si es que hay alguna seguridad de que encargarse. Es que por aquí todavía nos vamos a dormir olvidando la llave puesta del lado de afuera...
Se llama Divina, tiene un añito y es muy simpática. Acá la vemos el día de la nieve, como tiene algo de labrador (la madre, Luna, es labrador negro y vive dentro de nuestra casa) disfruta a mares jugando con el agua y mordiendo la nieve y el hielo.
De noche la entramos a dormir a casa para que anden tranquilos los duendes que pululan por la zona -yo no los he visto, pero que los hay, los hay-.
En el año 1994 cuando hacía solo unos meses que viviamos en este hermoso lugar, en otro complejo de cabañas que está a 100 metros del nuestro, un nene de Buenos Aires que pasaba unos día con su familia en Capilla del Monte, mientras jugaba a la pelota al atardecer, ve venir por la Avenida Las Gemelas (un hermoso boulevard de tierra con pinos en el cantero central y veredas), ve venir, digo aunque no me quieran creer, un pequeño duende rojo, sí, vestido de rojo y él mismo rojo, con gorrito y a la usanza antigua, con un bastoncito también rojo. El ser caminaba por el cantero central e iba hacia el paseo Agua de los Palos, un hermoso complejo con pileta de natación en altura con vista de todo el pueblo y las sierras, lugar de lanzamiento en parapente, cabalgatas, trekking y un largo etcétera. El nene se asusta y corre a llamar a los papás que cuando salen ya no ven nada ni nadie extraño.
En fin, tomamos nota del caso, no se si les dije que tanto yo como mi señora Mariela, somos investigadores de ovnis y creadores junto a los amigos Emilio Cabot, Claudio Mitzca y Fabio Picasso del Proyecto Catent, primer poryecto de catalogación de entidades asociadas y no asociadas a ovnis, y lo archivamos. Ahora bien todo quedó allí, pero pasados unos meses, esto ocurrió en enero y ahora estábamos en noviembre, siempre de 2004, viniendo en remis desde el centro del pueblo, el chofer me venía contando sobre unas luces rojas que había visto junto con unos turistas franceses en Ongamira (cercana a Capilla del Monte), lugar también de reiterados avistamientos. Los ovnis parecían jugar con los testigos, ya que subían, bajaban, se escondían tras los cerros, formaban figuras geométricas, etc.; a lo que yo le dije que era muy interesante lo que contaba pero que no hacía falta irse tan lejos para ver cosas raras, ya que aquí -justo en ese preciso momento doblábamos la esquina de Av. Las Gemelas y French llegando a casa, lugar de aparición de ser rojo- un nene había visto diez meses atrás, lo que había visto...
Cuando le describí al ser, este hombre palideció y frenó el auto asustado, porque su primo que vive a dos cuadras del lugar, le había contado que días atrás vió un ser adivinen cómo.... Sí, exactamente igual que el visto diez meses atrás.
Ocurrió que por la tarde, cuando salió a buscar leña para enfrentar el frío de la noche con un buen fuego en la salamandra, vió al fondo de su terreno, como mirándolo fijamente, un ser pequeño como un duede, pero todo todo vestido de rojo.
No es por presumir, pero esta zona está llena de misterior, no por nada cuando el constructor de nuestra casa era pequeño, siempre pedía a sus padres que lo llevaran a las Gemelas, que en ese momento era monte de quebrachos, a ver a los duendes...
Bueno, pero volvamos al video y dejemos estos casos para más adelante, sin olvidar tampoco los curiosos relatos de algunos de nuestros visitantes de carne y hueso, turistas que pasaron unos creo yo hermosos días en nuestro predio.
Nieve en los Cerros
Es difícil empezar con un blog, o no tanto, en fin me toca hacerlo hablando no por mí, sino por un lugar mágico. Magonia es la Tierra Más Allá de las Nubes, donde viven los seres mágicos, las hadas, los duendes, los elfos... y por qué no, los marcianos...
Hace unos años compramos este predio venidos de la ahora lejana Buenos Aires y trasladamos nuestra vida aquí. Con el tiempo fuimos creciendo, el lugar fue creciendo también, y ahora podemos recibir visitantes.
Y si de visitan tes hablamos, vean la nieve que nos saludó con su presencia luego del fuego arrasador.
El Cerro Uritorco o Cerro Macho, pasó de tener el aspecto del un volcán la noche anterior, a convertirse en una cumbre nevada, ya sin fuego ni humo.
Esta foto está tomada exactamente la noche anterior a la nevada, desde el costado derecho de la cabañita Dos Duendes de Magonia, y se ve el fuego en la ladera del Cerro.
Pero no hay mal que dure cien años, y a la mañana siguiente el manto
blanco nos cubrió.
Ahí vemos a un amigo de la casa, saliendo sorprendidísimo ante nuestros gritos "nevó!!! nevó!!!
Y ahí nuestra segunda casita de campo, Alienación se llama. Estaba sóla ese día, lamentando que ningún peregrino haya tenido el tino suficiente de alojarse ese fin de semana el ella y disfrutar del bello paisaje blanco.
Esta es nuestra huerta, cultivo de hierbas orgánicas y aromáticas, que ponemos a disposición de nuestros visitantes y amigos. Ojalá algún día nos visiten y las disfruten.
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